La causa numero uno

“La historia conoce transformaciones de todo tipo, confiar en convicción, lealtad y otras cualidades superiores del alma – en la política eso es una cosa no seria en absoluto”. (V.Lenin, 1922)

En la primavera de 1988 tuvo lugar un seminario de la “élite intelectual estadounidense”, con la participación de Henry Kissinger y George Kirkpatrick, donde se discutían planes subversivos contra los países socialistas y, sobre todo, se hablaba de incentivación de sus oposiciones. Durante los años 1988-1989 Gorbachov y otros tipos de su agrupación visitan activamente los países socialistas, “sermoneando” allí la “democratización” a la perestroika, después de que los regímenes en estos países caen uno tras otro. Hasta en China los acontecimientos de Tiananmen (desde 21.04.89) coinciden, de una manera rara, con la visita de Gorbachov (desde 15.05.89). Pero el trabajo de instigación de oposiciones y de poblaciones durante estas visitas eran sólo la parte visible de iceberg. Otra parte fue la actividad de los servicios secretos soviéticos referida al manejo de las oposiciones (donde éstas eran) o a la organización de ellas (donde casi faltaban, como, por ejemplo, en Bulgaria). Además, el sondeo y la instigación de substitutivos posibles de los vigentes regímenes socialistas se llevaban a cabo durante visitas de éstos en la URSS.

Los huesos más graves de roer fueron para los “gorbachovistas” Alemania Oriental, Rumania y Cuba. Como lo demostraron los acontecimientos, Cuba resultó la única nuez dura la que no lograron cascar a fines de los ochenta. Las razones de esto, en principio, correctamente señaló Fidel cuando hablaba de la autenticidad de la Revolución cubana – si bien no mencionó modestamente su papel considerable en este asunto.

La visita de Gorbachov a Cuba fue planificada para el 8.12.1988, pero entonces se entrometió el terremoto de Spitak del 07.12.1988. Aquí, a propósito, se puede mencionar un detalle aparentemente insignificante de la preparación de esta visita. Relata V.Velichko, un ex oficial de KGB que se ocupaba de esta preparación en Cuba:

“A propuesta de la parte soviética Gorbachov a su llegar al Aeropuerto Internacional José Martí debía sentarse no en el coche cubano sino en el soviético traído desde Moscú, luego invitar Fidel a su coche y pasar de tal manera a La Habana. Esto fue motivado por razones de seguridad. Estaba claro que tal conducta sería absolutamente sin precedentes en la práctica de las relaciones internacionales. Los cubanos tomaron esa propuesta por una ofensa personal. Me di cuenta de lo absurdo de las exigencias de nuestra parte, sin embargo, Moscú estaba insistiendo en esta esquema.

“Al fin y al cabo, el problema con el coche se resolvió, si bien al nivel más alto. Gorbachov, al parecer, presuponía que Fidel habría cedido y por eso le dejó escoger a él. Pero Fidel insistió en lo suyo, por eso durante la visita los líderes debían pasar en un ZIL abierto cubano.

“La visita de Gorbachov tuvo lugar mas tárde, en abril de 1989. […] Esta vez Gorbachov no logró tomar el tono de mentor, al que él se había acostumbado durante sus contactos con líderes de los países de Europa del Este. Entonces aún no sabíamos que el 27 de marzo, pocos días antes de su visita a Cuba, Gorbachov recibió una carta secreta del presidente Bush, donde se decía expresamente y sin ambigüedad: “La iniciativa de la URSS y Cuba sobre la cesación de la ayuda… se compensaría por dividendos serios de la buena voluntad de los Estados Unidos”. Ya entonces empezábamos a bailar con la música americana. De vez en cuando Gorbachov intentaba iniciar una conversación acerca de la inoportunidad del apoyo de los sandinistas y rebeldes salvadoreños por los cubanos. […]

two

“El mundo observaba con gran interés cómo se desarrollaba el encuentro de dos líderes. Es poco probable que pasó desapercibido el hecho de que en su primera reunión Fidel y Gorbachov se abrazaron fuertemente, mientras que despidiéndose sólo se dieron un apretón de manos”.

Volviendo al tema del sondeo y de la instigación de funcionarios ambiciosos e influyentes en los países socialistas por oficiales de los servicios secretos soviéticos. Creo que ahí es más o menos posible creer al emigrado cubano Raúl Martín, al menos en aquella parte que se cita a continuación.

El Nuevo Herald, 27 de junio de 1998:

“Una investigación realizada en Cuba por un equipo de inteligencia de la KGB entre 1987 y 1989 formaba parte de una acción encubierta de la ex Unión Soviética para derrocar al gobernante cubano Fidel Castro, dijo a El Nuevo Herald en Miami Raúl Martín, periodista que trabajó durante más de 10 años en la agencia Prensa Latina.

“Martín, que aseguró haber participado en el Plan a través de la agencia periodística Nóvosti, dijo que el sondeo permitió evaluar la opinión y el estado de ánimo de los principales mandos militares en la isla.

“Ese trabajo fue parte de una acción encubierta de la KGB a instancias de las aperturas lidereadas por Mijail Gorbachev”, enfatizó Martín durante una entrevista en El Nuevo Herald. “Estaba destinado a promover urgentes cambios en Cuba bajo un equipo de oficiales de la KGB, probados en la lucha por la perestroika”.

“Según el periodista, el estudio se realizó bajo la cobertura de un proyecto de “recopilación histórica” sobre la colaboración militar soviético-cubana, que posibilitó visitar unidades y escuelas militares, y casas de recreación para oficiales del MINFAR y el MININT.

“Fui reclutado por la dirección de Nóvosti, después de que la embajada soviética en La Habana reconoció que yo era uno de los periodistas más allegados a los militares cubanos, y que había demostrado mis simpatías por el proceso de apertura de la perestroika y el glasnost”, puntualizó Martín.

“A finales de 1987, Martín escribió una carta a Gorbachev. En la misiva, enviada a través de la antigua embajada soviética en La Habana, pidió “esfuerzos para cambiar el rumbo del desastre cubano”, y acusó a Castro de ser el factor desestabilizador de los principios del socialismo democrático.

“La carta tuvo su repercusión”, aseveró. “El 10 de diciembre de 1987 me entrevisté con el oficial de la KGB Igor, que dominaba cuatro idiomas y era el nuevo director de Tass-Nóvosti”. También se entrevistó con representantes de la sección de prensa de la Embajada de la Unión Soviética.

“Un ex militar cubano en la disidencia […] aseguró que Martín mantenía buenas relaciones con altos oficiales del ejército occidental, y que probablemente brindó a los soviéticos “análisis valiosos de sus contactos”, entre ellos informes sobre los militares procesados en el caso del general Arnaldo Ochoa. […]

“El periodista [Raúl Martín] señaló que recibió los datos en el verano de 1980, a través de un presunto corresponsal de Nóvosti que nunca se identificó”.

A continuación, resumo una parte del texto del autor ruso con el seudónimo Anton Baumgarten.

Lo más a Gorbachov le molestaban Castro y Honecker, el fortalecimiento de los lazos entre ellos. […] La Revolución Cubana no se rendía, y la autoridad de Fidel seguía siendo elevada. KGB informaba a Gorbachov de que Castro lo consideraba a él un traidor a la causa del socialismo. La información sobre eso fue obtenida también de unos “amigos de perestroika” extranjeros.

En enero de 1989, en una conversación con su amigo, el escritor Gabriel García Márquez, el que fue entonces un partidario de la perestroika de Gorbachov, Fidel dijo: “No me entiendas mal. No estoy en contra de los principios de perestroika, pero eso es una política excepcionalmente arriesgada. Ella lleva el mundo socialista atrás al capitalismo”. Cuando Márquez objetó que al contrario, la perestroika sea “más bien el inicio del socialismo verdadero, del socialismo con rostro humano”, Castro respondió: “No, créeme, Gabo, eso será un desastre”.

Y Gorbachov lo sabía. Castro seguía siendo un gran problema para él. […]

Los generales soviéticos conocían a Ochoa y sus puntos de vista “democráticos” desde la Academia de Frunze y la estrecha cooperación entre ellos en África, donde él se manifestaba críticamente contra el rumbo político de Castro aún en los setenta. […] Los cubanos también sabían sobre las conversaciones “democráticos” entre Ochoa y sus amigos del Estado Mayor soviético. En esto no hubo ningún cuerpo del delito. Los hermanos Castro no temían a “pereistroskosos” como tales, incluso cuando obtenían informaciones sobre los contactos entre KGB y oficiales cubanos.

Según “Granma”, la investigación oficial comenzó sólo en marzo de 1989, después de la obtención de “una información creíble de diplomáticos de países amigos”. […] Sin embargo, se puede suponer que la investigación no oficial sí se inició antes, lo más probable que en el verano de 1988. Es significativo que más tarde, en el proceso de Ochoa, el jefe de la contrainteligencia cubana no respondió a la pregunta del presidente del Tribunal sobre el momento del comienzo de la investigación y sólo se limitó a decir que ella se había iniciado por la disposición de Fidel. […]

Se trataba no sólo y no tanto de drogas. Los norteamericanos preparaban algo muy serio, y en alguna parte cerca de ellos eran los servicios secretos de Gorbachov. A la vez con el regreso de Ochoa en La Habana, la inteligencia militar de EE.UU. (DIA), junto con el Servicio de Aduanas y las unidades de la Guardia Costera, se puso a planificar la operación del secuestro del Ministro del Interior cubano Abrantes – el jefe de Tony. Según este plan, Abrantes debería ser entruchado a una reunión de narcotraficantes en las aguas internacionales entre Cuba y las Bahamas. Esta provocación, la llamada “Operation Greyhound”, estaba planificada para mediados de 1989. Para aquel tiempo Ochoa ya debía ser el jefe del Ejército Occidental. La provocación con Abrantes podría servir como un señal para la revuelta en La Habana.

En mayo de 1989 Raúl Castro ordenó tomar bajo observación la casa del ministro de transporte Diocles Torralba. En el pasado, Torralba había liderado las fuerzas de defensa antiaérea y conservó ciertas amarras en el ambiente militar. Él tenía una estrecha relación con funcionarios del alto nivel, su hija Maria Elena era la esposa de Tony. Aquella tarde, Ochoa estaba en la casa de Torralba. Surgió una conversación sobre los desertores: del mayor Florentino Azpilaga y el general Rafael del Pino. Ochoa se puso a hablar sobre los beneficios de la perestroika soviética y sobre el cambio de posición de sus camaradas soviéticos desde Angola en cuanto a la transición a la democracia. Los participantes no sospechaban que fueron escuchadas por los hombres de Raúl Castro. […]

En el juicio en La Habana, la dirigencia cubana aplicó todos sus esfuerzos para excluir algunas sospechas de la conspiración política. Todo se redujo a drogas y corrupción. Pero la purga seria del MINFAR y del MININT indicaba lo contrario. El hecho de la conspiración militar lo hubo que ocultar por una serie de razones, tanto interiores como exteriores. Una investigación abierta hubiera descubrido la participación de los servicios secretos soviéticos en ella, mientras que Fidel todavía tenía una esperanza que la situación en la URSS pudiera cambiarse. Por otro lado, la noticia de que el famoso general y la cúpula militar estaban preparando un golpe de estado pro-estadounidense sería un choque serio para la autoconciencia de la sociedad cubana. […]

En 1991, en Miami, se reunieron expertos estadounidenses en actividades subversivas contra Cuba. Este “debriefing” [vista de la causa] se resumió con la siguiente conclusion: “La única fuerza capaz de cambiar la situación es el ejército cubano. Pero aquí hay que recordar lo que sucedió con el general Arnaldo Ochoa. […] Es mucho más probable que él era el líder de la conspiración anticastrista en el ejército. Castro destruió a Ochoa física y moralmente. Luego, bajo el pretexto de la punición de los que fueron negligentes […] él puso oficiales leales a Raúl a puestos claves en el MININT, donde los soviéticos tenían la mayor influencia. Así, ahora en Cuba es apenas posible un golpe militar como el que los soviéticos organizaron en Rumania“. (enlace)

De las memorias póstumas del agente de la CIA Ted Shackley: “No teníamos un acceso fiable a los disidentes, por eso no pudimos llegar a la comprensión mutua con la dirección del golpe. Lo que buscábamos en 1963 se materializó sólo a mediados de 1989, cuando Arnaldo Ochoa Sánchez, a consecuencia de sus actividades en Angola se había convertido en una amenaza seria y de fuerza para Castro” (Theodore Shackley. Spymaster: My Life in the CIA, 2005) Sheckley, que murió en 2002, antes de la publicación de sus memorias, no tenía ninguna razón para ocultar la verdad sobre el caso Ochoa, a diferencia de los propagandistas estadounidenses, para quienes es importante presentar al general como la víctima inocente del “régimen asesino de Castro”. […]

Así, Castro se les adelantó a Gusev y Kruchkov. Cuba permaneció en pie y Fidel llegó a vivir hasta el nuevo auge del socialismo en la América Latina (Venezuela).

[Fin del resumen de A.Baumgarten.]

Algunos fragmentos del discurso de Fidel en la reunión del Consejo de Estado con motivo de la Causa # 1 (Granma, 11 de julio de 1989, el texto tomado de aquí) a los cuales quisiera atraer la atención en el contexto del expuesto más arriba.

En primer lugar, quisiera destacar un grupo de citas donde se dice sobre “la ejemplaridad” del proceso (Acá se puede añadir y la cobertura informativa en los medios de comunicación cubanos, algo como “Sabremos lavar de forma ejemplar ultrajes como éste” (Granma, junio 22 de 1989)):

“Si no se aplica en este caso un castigo ejemplar, alguien dijo, ¿a quien más se le podía aplicar ese castigo? Yo me pregunto: ¿cómo podemos garantizar la disciplina en nuestras Fuerzas Armadas y en el Ministerio del Interior, si…”

“…este precedente sin castigo ejemplar seria funesto y desmoralizador.”

“Si no aplicamos la pena más severa a los demás, a Martínez, por lo que hizo de manera consciente, no estaremos enseñando que hay actos que no pueden ser amparados con el pretexto de que se esta cumpliendo una orden…”

“¿Con una simple sanción de prisión será suficiente para que constituya un ejemplo? ¿Será suficiente para que los valores que estamos protegiendo se salven, se preserven?”

“…convertiremos este revés en victoria. Pero eso va a depender de la actitud que adopte el país, de las medidas que se tomen, no solo de sanción, sino después de la sanción. Me refiero, con relación a todos aquellos que sean potenciales seguidores de esta conducta.”

“…creo que el castigo debe ser ejemplar y la sanción más severa.”

“Cometieron un error que en otras circunstancias no había sido tan grave, pero en aquellas era sumamente grave, y no quedo otro recurso que aplicarles la máxima pena para que no se repitiera…”

“Como dijo Raúl que había expresado un hombre de pueblo: “ahora si puede avanzar 10 años el proceso de rectificación”. Creo que ahora se va a entender mejor, y ahora el Partido va a disponer de mucha más fuerza para exigir y para imponer normas, y para barrer con todo lo que huela a podredumbre.”

“…cosas de este tipo pueden amenazar el futuro de la Revolución, que no hay otra alternativa que el castigo drástico, el castigo ejemplar.”

“Hoy la Revolución no puede ser generosa sin hacerse un profundo daño a sí misma.”

“Yo considero que el tribunal militar fue generoso. Creo que casi todos los inculpados podían ser sancionados a la pena capital.”

“…pienso que nuestros tribunales han hecho una advertencia, sencillamente, y que sin duda, si hechos de esta naturaleza se volvieran a repetir, las medidas serian mucho más drásticas.”

Otros fragmentos interesantes:

“Solo no se publicaron algunas cosas porque son desagradables, que tienen que ver con cuestiones morales, que pueden afectar a personas inocentes, ó que resultan demasiado escandalosas y decidimos que esas no se publicaran.”

“Aparecieron … errores en la esfera internacional, que podían ocasionar daño a la política exterior de nuestro país, … que no fueron publicados, porque podrían servir para crear más problemas y más dificultades…”

“…creo que todo el resto del material deberá utilizarse cuando se haga la historia de este problema, y no ha llegado el momento todavía de esa tarea…”

“Uno se pregunta: ¿por qué este grupo se envalentona? Este grupo que empieza haciendo operaciones espaciadas, cautelosas, de repente se embala en el año 1989 y un 50 % de las operaciones las hace en cuatro meses, y en un solo mes hace cinco o seis, ni se sabe ¿por qué?”

“Pero Ochoa, a pesar de las dificultades, no desiste, el no desiste en los planes. Él tuvo planes para llevar a cabo sus operaciones hasta el mes de abril de este año…”

“El 11 fue un día muy importante. Ese día vimos también algunos materiales en los cuales estaba implicado el compañerito Diocles Torralbas, porque había una relación estrecha, no en esto de la droga, pero relaciones bastante intimas, sobre todo, a través de los hermanos La Guardia.”

“Aquí se habla del amigo extranjero y no se ha mencionado, porque tenemos la opinión y hemos tratado de no involucrar a gente que, sin ser enemigos de nuestro país, a nuestro juicio, la embarcaron en estas ideas…”

“Y al Ministerio del Interior le han hecho un daño enorme. Casi pudiéramos decir que han destruido moralmente al Ministerio del Interior.”

“Porque uno de los problemas serios que pasaba en el Ministerio del Interior es el intento de equiparse con las Fuerzas Armadas…”

“Esas gentes no debieron haber ido a parar jamás a MC con las prerrogativas que tenían en ese punto, mucho menos permitírseles organizar transnacionales [NB] con el pretexto de romper el bloqueo.”

“¿Qué tiene que ver la vida de estos señores con la vida de un obrero, las costumbres de estos señores con las costumbres de nuestra clase obrera? Son dos mundos diferentes, y no podemos descansar hasta que aquí haya un solo mundo; no el mundo de los burgueses, de los pequeños burgueses, sino el mundo de nuestros obreros, de nuestra clase obrera, de nuestros trabajadores, de nuestros campesinos.”

Y, al postre, hay que acordarse de las palabras famosas de Fidel del 26 de julio de 1989, pocos días después del fusilamiento:

“…tenemos que advertir al imperialismo que no se haga tantas ilusiones con relación a nuestra Revolución y con relación a la idea de que nuestra Revolución no pudiera resistir si hay una debacle en la comunidad socialista; porque si mañana o cualquier día nos despertáramos con la noticia de que se ha creado una gran contienda civil en la URSS, o, incluso, que nos despertáramos con la noticia de que la URSS se desintegró, cosa que esperamos que no ocurra jamás, ¡aun en esas circunstancias Cuba y la Revolución Cubana seguirían luchando y seguirían resistiendo!

Supongo que estas palabras sobre la desintegración pronunciadas al cabo de unos días después del juicio – las cuales entonces les parecieron a muchos una fantasía inflamada – fueron dichas por Fidel en vista de ciertas razones serias para juzgar de la escala de podredumbre de las élites soviéticas.

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Un pensamiento en “La causa numero uno

  1. El maidán a lo chino | Cubatalla agosto 10, 2014 en 12:04 am Reply

    […] escribí una vez sobre la gira mundial de M.Gorbachov en 1989, en pos de la cual los regímenes (al menos […]

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