Cómo Stalin creaba el culto de su personalidad y cómo la burocracia se lo impedía

Stalin crea su culto

[toda la nergilla es mía]

Junio de 1926: “Debo decir sinceramente, camaradas, que no me merezco ni la mitad de las cosas lisonjeras que se han dicho aquí sobre mí. Soy, al parecer, un héroe de la Revolución de Octubre, el líder del Partido Comunista Soviético, el líder del Comunismo Internacional, un caballero-guerrero legendario y todo lo demás. Esto es absurdo, camaradas, y la exageración completamente innecesaria. Éste es el tipo de cosas que por lo general se dicen en el funeral de un revolucionario difunto. Pero no tengo ninguna intención de morirme todavía. En realidad yo era, y continúo siendo, uno de los aprendices de los obreros especializados de los talleres del ferrocarril de Tiflis”. (J. V. Stalin: Obras, Volumen 8; Moscú; 1954; p. 182).

Octubre de 1927: “¿Y quién es Stalin? Stalin es sólo una figura menor” (J. V. Stalin: Obras. Volumen 10; Moscú; Moscú; 1954; p. 177).

Diciembre de 1929: “Vuestras felicitaciones y saludos únicamente los merece el gran Partido de la clase obrera que me dio a luz y que me forjó a su propia imagen y semejanza. Y solamente porque los merece nuestro glorioso Partido Leninista, me atrevo a daros mi agradecimiento como bolchevique” (J. V. Stalin: Obras, Volumen 12; Moscú; 1955; p. 146).

Agosto de 1930: “Me habláis de vuestra ‘devoción’ hacia mí… Os aconsejaría que desechárais el ‘principio’ de la devoción a las personas. Ése no es el camino bolchevique. Sed únicamente devotos de la clase obrera, de su Partido, de su estado. Ésta es una cosa buena y útil. Pero no la confundáis con la devoción a las personas, esa fruslería vana e inútil propia de intelectuales de escasa voluntad“. (J. V. Stalin: Obras, Volumen 13; Moscú; 1955; p. 20).

Diciembre de 1931: “En cuanto a mí, soy solamente un discípulo de Lenin, y el objetivo de mi vida es llegar a ser un discípulo digno de él… El marxismo no niega por completo el papel desempeñado por individuos excepcionales o que la historia esté hecha por las personas. Pero… las grandes personas sólo pueden hacer cosas valiosas en la medida en que son capaces de entender correctamente las condiciones reales, de entender cómo cambiarlas… Las decisiones de los individuos son siempre, o casi siempre, decisiones unilaterales…. En cada grupo colectivo, hay personas con cuya opinión debe contarse… A partir de la experiencia de tres revoluciones, sabemos que de cada 100 decisiones tomadas por personas individuales sin ser puestas a prueba y corregidas colectivamente, aproximadamente 90 son unilaterales. Nunca, bajo ninguna circunstancia, nuestros trabajadores podrán tolerar que el poder se concentre en las manos de una sola persona. Con nosotros, los personajes de mayor autoridad se reducen a la inexistencia, se convierten en meras cifras, en cuanto las masas de los trabajadores pierden la confianza en ellos”. (J.V. Stalin: ibíd.; p. 107-08, 109, 113).

Febrero de 1933: “Además, debo decirle que ya tengo dos Órdenes. Esto es más de lo que uno puede necesitar, se lo aseguro” (J. V. Stalin: ibíd.; p. 241).

Febrero de 1938: “Estoy absolutamente en contra de la publicación de las Historias de la Niñez de Stalin. El libro abunda en una masa de inexactitudes de hecho, de alteraciones, de exageraciones y de alabanzas inmerecidas. Pero… lo importante reside en el hecho de que el libro muestra una tendencia a grabar en las mentes de los niños soviéticos (y de la gente en general) el culto a la personalidad de los líderes, de los héroes infalibles. Esto es peligroso y perjudicial. La teoría de los héroes y la ‘multitud’ no es bolchevique, sino una teoría social-revolucionaria (esto es, anarquista). Sugiero que se queme ese libro” (J. V. Stalin: ibíd.; p. 327).

El revisionista finlandés Tuominen, en 1935, describe cómo, cuando en una ocasión Stalin fue informado de que se habían colocado unos bustos suyos en lugares prominentes de la galería principal de arte de Moscú, el Tretyakov, Stalin exclamó: “¡Esto es sabotaje directo!” (A. Touminen: op. cit.; p. 164).

El escritor alemán Lion Feuchtwanger [1884-1958] confirmó en 1936 que Stalin sospechaba que el ‘culto a la personalidad’ era directamente promovido por ‘saboteadores’ con el objetivo de desacreditarle: “Evidentemente es muy molesto para Stalin ser adorado como algunos le adoran, y de vez en cuando se mofa de ello. De todos los hombres con poder que conozco, Stalin es quien alberga menos pretensiones. Le hablé francamente sobre el culto vulgar y excesivo hacia su persona, y él contestó con igual franqueza. Piensa que es posible que los ‘saboteadores’ puedan estar detrás de dicho culto, en una tentativa de desacreditarlo” (L.Feuchtwanger: Moscú 1937; Londres; 1937; p. 93, 94-94).

Svetlana [hija de Stalin] describe un viaje en tren con Stalin de Crimea a Moscú en 1948: “Al pararnos en una estación dimos un paseo por el andén. Mi padre llegó hasta la locomotora, saludando a los trabajadores del ferrocarril con los que se encontraba. No pudimos ver a un solo pasajero. Era un tren especial y no se permitió que nadie subiera al andén…. ¿Quien había ideado tal cosa? ¿Quien había ideado todas estas estratagemas? Desde luego, mi padre no. Era el sistema en que él mismo estaba preso y en el que sufrió la soledad, el vacío y la falta de compañerismo humano…  (S. Alliluyeva. Cartas a un Amigo; Londres; 1968; p. 202-03, 213).

Jruschov y otros leninistas verdaderos lidian contra el culto de personalidad

Fue Jruschev quien introdujo el término ‘Vozhd’ (‘Líder’, correspondiente a la palabra alemana ‘Führer’). En la Conferencia del Partido de Moscú en enero de 1932, Jruschev terminó su discurso diciendo: “Los bolcheviques de Moscú, reunidos alrededor del Comité Central Leninista como nunca antes en su historia, y alrededor del ‘Vozhd ‘ de nuestro Partido, el Camarada Stalin, marchan con alegría y seguridad hacia nuevas victorias en la batalla por el socialismo, por la revolución proletaria mundial”. (‘Rabochaya Moscova ‘, 26 de enero de 1932, citado en: L. Pistrak: The Grand Tactician: El Gran Estratega: la Subida de Jruschev al Poder; Londres; 1961; p. 159).

Roy Medvedev señala que “la edición del Pravda de enero de 1934 contenía un artículo de dos páginas escrito por Radek, con una avalancha de orgiásticos elogios hacia Stalin. Radek, antiguo trotskista que había encabezado la oposición a Stalin durante muchos años, ahora le llamaba ‘el mejor discípulo de Lenin, el modelo del Partido Leninista, la carne de su carne, la sangre de su sangre’…. ‘Es tan previsor como Lenin’, etcétera, etcétera. Éste parece haber sido el primer artículo de prensa expresamente dedicado a la adulación de Stalin, y rápidamente fue reeditado como folleto con una tirada de 225.000 copias, una cifra enorme para la época” (R. A. Medvedev. Que la Historia Juzgue: Orígenes y Consecuencias del Estalinismo; Londres; 1972; p. 148).

En la XVII Conferencia del Partido en enero de 1934, fue Jruschev, y sólo Jruschev, quien llamó a Stalin ‘vohzd’ y ‘genio’.

En agosto de 1936, durante el juicio por traición a Lev Kamenev y Grigory Zinoviev, Jruschev, en su cargo de Secretario del Partido en Moscú, dijo: “¡Pigmeos miserables! ¡Ellos han levantado sus manos contra el más grande de todos los hombres… nuestro sabio ‘vozhd’, el Camarada Stalin!.. Usted, Camarada Stalin, ha alzado la gran bandera del marxismo-leninismo sobre el mundo entero y la ha llevado a lo más alto. Le aseguramos, Camarada Stalin, que la organización bolchevique de Moscú – fiel partidaria del Comité Central Estalinista – incrementará la vigilancia estalinista todavía más, extirpará los restos trotskistas-zinovievistas, y cerrará las filas de los Bolcheviques del Partido e independientes en torno al Comité Central Estalinista y al gran Stalin” (Pravda, 23 de agosto de 1936).

En el VIII Congreso de los Soviets de toda la Unión en noviembre de 1936, fue otra vez Jruschev quien propuso que la nueva Constitución Soviética, que se presentaba al Congreso para su aprobación, se llamase ‘Constitución Estalinista’, porque “fue escrita de principio a fin por el Camarada Stalin” (En realidad, no fue escrita por el mismo Stalin) (Pravda, 30 de noviembre de 1936).

En el mismo discurso Jruschev acuñó el término ‘estalinismo’: “Nuestra Constitución es el Marxismo-Leninismo-Estalinismo que ha conquistado una sexta parte del globo”.

El discurso de Jruschev en Moscú ante una audiencia de 200.000 personas, en el momento del juicio por traición a Grigori Pyatakov y Karl Radek en enero de 1937, iba en una línea similar: “Al levantar sus manos contra el Camarada Stalin, las han levantado contra todo lo mejor que la humanidad posee. Pues Stalin es la esperanza; es la expectativa; es el faro que dirige a toda la humanidad progresista. ¡Stalin es nuestra bandera! ¡Stalin es nuestra voluntad! ¡Stalin es nuestra victoria!” (Pravda, 31 de enero de 1937).

Stalin fue descrito por Jruschev en marzo de 1939 como: “Nuestro gran genio, nuestro amado Stalin” (Visti VTsVK, 3 de marzo de 1939).

Y en el XVIII Congreso del Partido en marzo de 1939 como: “El mayor genio de la humanidad, maestro y ‘vozhd’, que nos conduce hacia el Comunismo, nuestro muy amado Stalin” (XVIJI s’ezd Vsesoiueznoi Kommunisticheskoi Partii (B), p. 174).

Véase más aquí.

Stalin “goza” de su culto:

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