Un poco sobre Trotsky, trotskismos y trotskistas

[toda la negrita es mía]

Libro tercero de “Michael Sayers y Albert E. Kahn. La gran conspiración contra Rusia“. 

Capítulo 8 de “Ludo Martens. Otra mirada sobre Stalin“:

“Para denigrar su [de Stalin] obra, casi todos los autores burgueses retoman las payasadas de Trotski que escribió: «La capacidad de visión política de Stalin es extremadamente limitada. Su nivel teórico es totalmente primitivo. Por su formación espiritual, es un empírico obstinado y falto de imaginación creativa». […]

El individualismo a ultranza de Trotsky, su menosprecio ostentoso por todos los cuadros bolcheviques, su estilo de dirección autoritario y su gusto por la disciplina militar espantaban a muchos cuadros del Partido. Pues estimaban que Trotsky podría jugar el papel de Napoleón Bonaparte, realizar un Golpe de Estado e instaurar un régimen autoritario contrarrevolucionario. […]

“En 1904, Trotski, individualista obtuso, había combatido con particular virulencia la concepción leninista del partido. Había tratado a Lenin de «escisionista fanático», de «revolucionario demócrata-burgués» de «fetichista de la organización», de partidario del «régimen cuartelario», y de la «mezquindad organizativa», de «dictador queriendo sustituir al comité central», de «dictador queriendo instaurar la dictadura sobre el proletariado» para quien «toda intromisión de elementos que pensaban de otra manera era un fenómeno patológico» (Trotski: «Nuestras tareas políticas», éd. Pierre Belfond, París, 1970, p. 40,195,204,159,39, 128,198 y 41). El lector habrá observado que toda esta palabrería rencorosa no estaba dirigido al «infame» Stalin, sino al maestro adorado, Lenin. Este libro que Trotski publicó en 1904 es crucial para comprender su ideología. Se hizo conocer como un inveterado individualista burgués. Todas las calumnias e insultos que vertió durante más de 25 años contra Stalin, las había escupido ya en este texto, al rostro de Lenin. […]

“En su obra de 1904, Trotski dice a propósito del libro capital de Lenin «Un paso adelante, dos pasos atrás». «No debemos prestar atención a una tal pobreza del pensamiento» (Nuestras Tareas, p.43). Trotski se encarnizó proclamando a Stalin como un dictador reinando sobre el partido. Pues bien, cuando Lenin creó el Partido bolchevique, Trotski le acusó de instaurar una «teocracia ortodoxa» y un «centralismo autócrata-asiático» (Idem, p.97,170). Trotski no ha cesado de afirmar que Stalin ha adoptado una actitud cínica, pragmática hacia el marxismo que ha reducido a formularios. En 1904, criticando la obra de Lenin «Un paso adelante», Trotski escribió: «¡No se puede manifestar más cinismo respecto al mejor patrimonio ideológico del proletariado que el que hace el camarada Lenin! Para él, el marxismo sólo es un método de análisis científico» (Idem, p.160).

Trotski fue uno de los primeros en lanzar la idea de que el bolchevismo y el fascismo son dos hermanos gemelos. Esta tesis fue muy popular en el curso de los años treinta, sobre todo entre los partidos reaccionarios católicos. […] «En realidad, nada distingue los métodos políticos de Stalin de los de Hitler. Pero la diferencia de los resultados sobre la escena internacional salta a la vista» (24-3-40, Trotski: La lucha, p.161-162) […]

«Berlín sabe perfectamente hasta que grado de desmoralización la pandilla del Kremlin ha arrastrado al Ejército y a la población en su lucha por su propia autopreservación. (…) Stalin continúa minando la fuerza moral y la resistencia del país en general. Los carreristas sin honor ni conciencia sobre los cuales se ve cada día más obligado en apoyarse, traicionarán al país en los momentos difíciles» (12-3-1938, Trotski, Llamamiento, p.234). En su odio hacia el comunismo Trotski incita así a los nazis a la guerra contra la URSS. Él, el «refinado conocedor», informa a los nazis de que tienen todas las bazas para ganar la guerra contra Stalin: el Ejército y la población están desmoralizados (¡falso!), Stalin mina la resistencia (¡falso!), los estalinistas capitularán desde el principio de la guerra (¡falso!)”.

Ludo Martens. El trotskismo al servicio de la CIA contra los países socialistas

L.Feuchtwanger. Moscú, 1937 [no logré encontrar el texto en español en la red, por eso aquí mi tradución superficial]

“Trotsky me parece un típico sólo-revolucionario, muy útil en tiempos de la lucha patética, pero inútil del todo donde es necesario un trabajo tranquilo, tenaz, sistemático y no llamaradas patéticas. Después del final de la época heroica de la revolución él empezó a imaginarse el mundo y la gente en una forma distorsionada. Empezó a percibir las cosas erróneamente. Mientras que Lenin hace mucho había adaptado sus puntos de vista a la realidad, el testarudo Trotsky siguió agarrándose fuertemente a los principios que eran justificados en la época heroico-patética, pero que fueron inaplicables para realizar las tareas planteadas por las exigencias del día. Trotsky sabe – y esto se desprende de su libro – cautivar a las masas en un minuto de la gran tensión. Él probablemente fue capaz de entusiasmar a las masas en un momento patético. Pero él fue incapaz de llevar este ímpetu en un cauce, canalizar y aprovecharlo a favor de la construcción del gran Estado. Es Stalin que sabe hacerlo.”

“¿Odia Joseph Stalin a Leon Trotsky como a un hombre? Probablemente debe de odiarlo.Ya he señalado que el contraste de sus carácteres los divide en la misma medida que las contradicciones en sus opiniones. Apenas se puede imaginar unos contrarios más agudos que presentan el elocuente Trotsky con sus ideas rápidas y repentinos, por un lado, y el simple, siempre reservado y serio Stalin que lenta y persistentemente trabaja en sus ideas, por el otro. “Una idea repentina no es el pensamiento”, dijo el escritor austriaco Grillparzer. “El pensamiento conoce sus límites. Las ideas repentinas los desatenden, “realizándose, están estancadas”. Leon Trotsky, el escritor, tiene ideas fulminantes, repentinas, a menudo erróneas; Joseph Stalin tiene pensamientos lentos, cuidadosamente reflexionados, justos hasta los fundamentos. Trotsky es un deslumbrante fenómeno esporádico. Stalin es el tipo del campesino y trabajador ruso que se elevó hasta un genio y a quién la victoria le será garantizada, porque reúne en sí la potencia de ambas clases. Trotsky es un cohete que se extingue rápidamente, Stalin es un fuego que arde largo y calenta”.

“Stalin vé ante sí una tarea de grandiosas proporciones, la que requiere el trabajo a pleno rendimiento incluso de un hombre excepcionalmente fuerte; en vez de esto, él tiene que dedicar una gran parte de sus esfuerzos para eliminar los efectos perjudiciales de los antojos brillantes y peligrosos de Trotsky. “El pasado no-bolchevique de Trotsky no es una casualidad”, se dice en el testamento de Lenin. Stalin, sin ninguna duda, nunca se olvida de esto y vé en Trotsky a un hombre, quien, gracias a su gran flexibilidad, puede en cualquier momento, estando seguro de la justeza de sus convicciones, volver atrás hacia su pasado no-bolchevique. Sí, Stalin debe odiar a Trotsky, primero, porque aquél con toda su esencia no encaja con Stalin, segundo, porque Trotsky con todos sus discursos, escritos, acciones, incluso con su propia existencia lo pone en peligro su – de Stalin – causa“.

Dante Castro: “No es casual que el trotskismo en América Latina y Europa sea el opio de los intelectuales burgueses, de los estudiantes rebeldes por tiempo breve y de castas privilegiadas. Tampoco es casual que los hijos de la casta dirigente se enamoren de la figura egregia de Lev Davidovich Bronstein, el líder incomprendido y sacrificado, el profeta que anunciaba el fin del socialismo real. Desde Cubanacán o desde otros barrios residenciales de La Habana, bien puede pensarse en trotskismo”.

José Sotomayor Pérez. Pespuesto a un libelo trotskista. [de Armando Hart Dávalos]

Fidel Castro. El trotskismo: Instrumento vulgar del imperialismo y la reacción

Dante Castro sobre Ernesto Guevara y trotskistas

Ernesto Guevara: “I think that the fundamental stuff that Trotsky was based upon was erroneous and that his ulterior behaviour was wrong and his last years were even dark. The Trotskyites have not contributed anything whatsoever to the revolutionary movement; where they did most was in Peru, but they finally failed there because their methods are bad”.

Lenin sobre Trotsky [I]:

1911: “Gentes como Trotsky, con sus frases hinchadas… son ahora enfermedad de la época… todo el que apoya al grupo de Trotsky apoya la política de mentiras y engaño a los trabajadores… la misión especial de Trotsky es echar tierra a los ojos de los trabajadores, no es posible discutir cosas esenciales con Trotsky porque él no tiene opiniones, debemos denunciarlo simplemente como un argumentador de ínfima categoría.”

1911: “En 1903, Trotsky era menchevique, dejó a los menchevique en 1904 y, volvió a ellos en 1905, alardeando por todas partes con frases ultrarevolucionarias durante ese tiempo; y de nuevo volvió la espalda a los mencheviques en 1906… Trotsky plagias hoy las ideas de una fracción, y mañana las de otra, y así se considera superior a ambas… tengo que declarar que Trotsky no representa más que a su propia fracción.”

1912: “este grupo está formado por carencia de principios, hipocresía y frases huecas… Trotsky encubre todo ello bajo la fraseología revolucionaria que no le cuesta nada ni lo compromete en nada.”

1914: “Los viejos militantes del movimiento marxista en Rusia conocen muy bien la personalidad de Trotsky y no vale la pena hablarles de él. Pero la nueva generación de trabajadores no lo conoce, y tenemos que hacérselos conocer… tales tipos son característicos como fragmentos de las formaciones históricas de ayer, cuando el movimiento obrero de masas estaba todavía latente en Rusia.”

1914: “El camarada Trotsky no ha poseído todavía opinión definida sobre una sola cuestión marxista seria; siempre se ha deslizado por la brecha abierta, por tal o cual discrepancia y ha oscilado de una banda a otra.”

Lenin sobre Trotsky [II]:

“La sinverguencería de Trotsky en minimizar al partido y exaltarse a sí mismo”. (Significado histórico de la lucha interna en el Partido en Rusia, 1911)

“Frases resonantes pero vacías de aquellas en las que nuestro Trotsky es un maestro”. (Significado histórico de la lucha interna en el Partido en Rusia, 1911)

“!La obsequiosidad de Trotsky es más peligrosa que un enemigo!”. (El derecho de las naciones a la autodeterminación, 1914)

“Las viejas y pomposas pero perfectamente hueras frases de Trotsky…Ninguna palabra sobre la sustancia del tema…Exclamaciones vacías, palabras de alto vuelo, y salidas altaneras contra oponentes a quien el autor no nombra, aseveraciones impresionantemente importantes – ese es el repertorio de Trotsky”. (Pravda, 1913)

“Trotsky nunca ha tenido una opinión firme sobre ninguna cuestión importante del marxismo”. (El derecho de las naciones a la autodeterminación, 1914)

“Trotsky, sin embargo, nunca ha tenido ninguna “fisonomía”, la única cosa que tiene es el hábito de cambiar de bandos, de saltar de los liberales a los marxistas para regresar de nuevo, de hilvanar exageradamente tópicos y frases rimbombantes…” (La ruptura del Bloque de Agosto,1914)

“…Trotsky, por un lado, representa solamente sus vacilaciones personales y nada más. En 1903, fue menchevique; en 1904, abandonó el menchevismo; en 1905 regresó al menchevismo haciendo gala de frases ultra-revolucionarias; en 1906 los dejó nuevamente; a fines de 1906 abogó por acuerdos electorales con los Kadetes (estando una vez más con los mencheviques); y en la primavera de 1907, en el Congreso de Londres, dijo que difería de Rosa Luxemburgo en “matices específicos de ideas en vez de líneas políticas”. Un día Trotsky plagia del acervo ideológico de una facción, al siguiente día plagia de la otra, y después se declara por encima de las facciones”.(Significado histórico de la lucha interna en el Partido en Rusia, 1911)

“Roland-Holst, como Rakovsky… como Trotsky, en mi opinión, son los más dañinos kautskianos, en el sentido de que todos ellos, de distintas formas, están por la unidad con los oportunistas; de distintas formas embellecen el oportunismo; todos ellos (de distintas maneras) predican eclecticismos en lugar de marxismo revolucionario”.(Carta a Kollontai, agosto 1915)

“Trotsky ha hecho perder tiempo al Partido en una discusión de palabras y malas tesis…Todas sus tesis, su plataforma entera, son tan erróneas que han distraído recursos y la atención del Partido del trabajo práctico en la “producción” hacia un montón de discursos vacuos… (Una vez más sobre los sindicatos, 1921)

Antonio Gramsci: ”El trotskismo es la puta del fascismo.” [La España que Trotski inventó, por Juan Manuel Olarieta Alberdi]

“Trotsky no toma como punto de arranque de su política de gestos especulares a hombres concretos, a obreros concretos y existentes, que viven y luchan …, sino a unos hombres ideales, incorpóreos, revolucionarios de pies a cabeza”. (Stalin, El comite anglo-ruso de unidad, 15-07-1926)

“Trotsky a declarado en su discurso que el error más grande de Stalin lo constituye la teoría de la posibilidad de la edificación del socialismo en un solo país, en nuestro país. Resulta, pues, que no se trata de la teoría de Lenin acerca de la posibilidad de llevar a cabo la edificación del socialismo en nuestro país, sino de una “teoría” de Stalin, que nadie conoce. Yo entiendo las cosas así: Trotsky se ha propuesto combatir la teoría de Lenin, pero como luchar a cara descubierta contra Lenin es arriesgado, ha resuelto hacerlo diciendo que combate la “teoría” de Stalin. Trotsky quiere aligerarse así la lucha contra el leninismo, enmascarándola con una crítica de la “teoría” de Stalin. A continuación, trataré de probar que esto es tal como digo, que Stalin no tiene aqui nada que ver, que no puede ni hablarse de “teoría” alguna de Stalin, que Stalin no ha pretendido nunca a nada nuevo en teoría, tratando únicamente de facilitar el triunfo completo del leninismo en nuestro Partido, a despecho de los esfuerzos de Trotsky. Por lo pronto, indicaremos que la declaración de Trotsky acerca de la “teoría” de Stalin es una maniobra, un subterfugio cobarde y desafortunado para encubrir su lucha contra la teoría leninista de la victoria del socialismo en uno u otro país, lucha empezada en 1915 y que continúa hasta nuestros días”. (Stalin, “VII pleno ampliado del C.C. de la I.C.”, 13-12-1926)

Trotsky […] mira a nuestro Partido como el aristócrata a la plebe o como el burócrata a los subordinados. De otro modo, no afirmaría que en un partido de más de un millón de militantes, […] unas cuantas personas, unos cuantos dirigentes pueden “adueñarse” del poder, pueden “usurpar” el poder. “Adueñarse” del poder en un partido de más de un millón de militantes que ha hecho tres revoluciones y conmueve hoy los cimientos del imperialismo mundial, ¡ahí tenéis que necedad ha llegado a decir Trotsky!

“¿Es posible, hablando en términos generales, “adueñarse” del poder en un partido de más de un millón de militantes, pleno de tradiciones revolucionarios? ¿Por qué, en tal caso, no ha logrado Trotsky “adueñarse” del poder en el Partido, escalar la dirección del Partido? ¿Dónde está la explicación? ¿Es que a Trotsky le falta voluntad, deseo de dirigir? ¿No es un hecho que Trotsky lleva más de dos decenios combatiendo contra los bolcheviques por la dirección en el Partido? ¿Por qué no ha logrado de “adueñarse” del poder en el Partido? ¿Acaso es peor orador que los actuales líderes de nuestro Partido? ¿No será más cierto decir que como orador, Trotsky está por encima de muchos de actuales líderes de nuestro Partido? ¿Cómo se explica, en tal caso, que Trotsky, pese a su arte oratorio, pese a su deseo de dirigir, pese a sus dotes, haya sido arrojado de la dirección del gran Partido que se llama P.C.(b) de la URSS?

“Trotsky quiere ver la explicación en que nuestro Partido, a su juicio, es un rebaño que vota siguiendo ciegamente al C.C. del Partido. Pero sólo puede hablar así del Partido gente que lo desprecia y que lo considera como una turba. Este es el punto de vista que un aristócrata tronado tiene del Partido, al cual considera como un rebaño que vota. Esto es síntoma de que Trotsky ha perdido la noción de lo que es el Partido, ha perdido la capacidad de distinguir las verdaderas causas de la desconfianza del Partido en la oposición”. (Stalin, “La fisionomía política de la oposición rusa”, 27-09-1927)

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