Néstor Kohan sobre el socialismo mercantil y el SPF del Che Guevara

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=124197 Todo lo subrayado es mío.

¿Son tan “originales”, “novedosas” y “superadoras” estas propuestas de socialismo mercantil (bautizado mediante un eufemismo elegante y perfumado, como “autogestionario”) que nos prometen mayor democracia de la mano de la autarquía financiera de las empresas y el engorde creciente de la “economía no estatal”? ¿Servirá descentralizar los recursos presupuestarios y privatizar en nombre de los arrendatarios, las cooperativas y otros “actores no estatales” para poder superar la burocracia y los privilegios, la corrupción y el “amiguismo”? ¿Se generará participación política, aumentará la eficiencia social y habrá mayor empeño laboral expulsando fuerza de trabajo para que sea empleada como mano de obra barata y precaria por grandes inversionistas capitalistas? ¿Habrá mayor conciencia socialista en quienes sólo se involucran, de modo “cooperativo”, si hay dinero y ganancia privada de por medio? Perdón, disculpas, pero tenemos nuestras serias dudas al respecto. […]

Véase Abel Aganbegyan: La perestroika económica. Una revolución en marcha. Buenos Aires., Grijalbo [colección Economía y Empresas], 1990. Este libro, verdadera antología del desconcierto ideológico y una auténtica joya de la confusión política, es decir, síntesis magistral de neoliberalismo puro y duro promovido en nombre de la “democratización del socialismo” debería ser de consulta permanente. Su sola lectura resolvería de un plumazo muchas discusiones y debates actuales […].

No obstante, en la medida en que ese modelo de autogestión financiera de las empresas termina dando como supuesto inmodificable la existencia de relaciones mercantiles, automáticamente los anhelos democráticos y comunitarios se desdibujan, se evaporan y aparece en primer término la lógica dictatorial, férrea y despótica del mercado. Una lógica irracional, anónima, fetichista, que se impone como ciega necesidad (aunque el mercado tenga la bandera roja) contra todos los anhelos democráticos y participativos de la comunidad y los trabajadores. La autogestión financiera de las empresas y el imperio de la ley del valor (del mercado) que la fundamenta, constituyen los peores remedios para lograr ese objetivo justo y racional (democratización y superación de la burocracia) que se persigue. […]

Ninguno de esos trabajadores yugoslavos, “autogestionarios” y “cooperativos”, que habían luchado heroicamente en las guerrillas comunistas contra la dominación nazi, movió un solo dedo para defender el socialismo cuando implosionó y se derrumbó, partiendo a su país en mil pedazos. Exactamente lo mismo pasó en la Unión Soviética. ¿Una casualidad? No, una lógica consecuencia de un modelo de gestión y ordenamiento social que aparentemente es muy “simpático” pero en el cual la clave de todo pasa por la búsqueda del dinero individual, la competencia, el mercado y la ganancia personal […].

Hasta los mismos partidarios de la autogestión yugoslava reconocen que en sí misma dicha forma de gestionar las empresas no garantiza automáticamente la eliminación de la burocracia. Incluso puede llegar a reproducirla en otra escala y en otros planos: “el anquilosamiento de las condiciones de la autogestión en determinados mecanismos —esto es, su congelación en órganos— que opera en nuestros países como tendencia vigorosa, puede crear un nuevo terreno para la reproducción de condiciones burocráticas”. […]

Analizando críticamente aquellas experiencias que apelan al interés material directo para elevar la productividad, el Che Guevara le escribió a Fidel Castro: “El interés material individual era el arma capitalista por excelencia y hoy se pretende elevar a la categoría de palanca de desarrollo, pero está limitado por la existencia de una sociedad donde no se admite la explotación. En esas condiciones, el hombre no desarrolla todas sus fabulosas posibilidades productivas, ni se desarrolla él mismo como constructor consciente de la sociedad nueva. Y para ser consecuentes con el interés material, éste se establece en la esfera improductiva y en la de los servicios… Esa es la justificación, tal vez, del interés material a los dirigentes, principio de la corrupción, pero de todas maneras, es consecuente con toda la línea del desarrollo adoptada en donde el estímulo individual viene siendo la palanca motora porque es allí, en el individuo, donde, con el interés material directo, se trata de aumentar la producción o la efectividad”. […]

El Che continúa diciéndole a Fidel Castro: “¿Qué sucede ahora? Se revelan contra el sistema pero nadie ha buscado donde está la raíz del mal; se le atribuye a esa pesada lacra burocrática, a la centralización excesiva de los aparatos, se lucha contra la centralización de esos aparatos y las empresas obtienen una serie de triunfos y una independencia cada vez mayor en la lucha por un mercado libre. ¿Quiénes luchan por esto? Dejando de lado a los ideólogos, y los técnicos que, desde un punto de vista científico analizan el problema, las propias unidades de producción, las más efectivas claman por su independencia. Esto se parece extraordinariamente a la lucha que llevan los capitalistas contra los estados burgueses que controlan determinadas actividades. Los capitalistas están de acuerdo en que algo debe tener el Estado, ese algo es el servicio donde se pierde o que sirve para todo el país, pero el resto debe estar en manos privadas. El espíritu es el mismo; el Estado, objetivamente, empieza a convertirse en un estado tutelar de relaciones entre capitalistas. Por supuesto, para medir la eficiencia se está utilizando cada vez más la ley del valor, y la ley del valor es la ley fundamental del capitalismo; ella es la que acompaña, la que está íntimamente ligada a la mercancía, célula económica del capitalismo”. […]

Uno de los puntos más controvertidos del SPF reside en la siguiente interrogación: ¿Quién decide lo que se planifica? ¿Cómo garantizar la democratización real y profunda de las relaciones sociales? El propio Che Guevara estaba consciente de ese problema, por eso plantea que: “se nos critica el que los trabajadores no participan en la confección de los planes, en la administración de las unidades estatales, etc., lo que es cierto”. Esa incógnita le quitaba el sueño. […]

Los compañeros y amigos partidarios del socialismo mercantil argumentan que “la planificación socialista fracasó en Cuba y en la URSS”. ¿Es realmente así? Convendría no confundir la planificación burocrática y sus viejos métodos de “ordeno y mando”, despilfarro, corrupción, doble discurso, cuentas del plan infladas… con la propuesta y el proyecto comunista del Che Guevara. En Cuba nunca llegó a implementarse en su totalidad el proyecto del Che. Cuando Guevara estaba al frente del Ministerio de Industrias, su SPF debió convivir forzosamente con el sistema de Cálculo Económico implementado por el Ministerio de Agricultura (el INRA, Instituto Nacional de la Reforma Agraria), dirigido por entonces por Carlos Rafael Rodríguez con una perspectiva teórica y política completamente afín a los soviéticos. Ambos sistemas coexistieron y nunca se implementó a fondo y en toda la sociedad el SPF. Luego, en 1965, cuando el Che marchó a realizar tareas insurgentes internacionalistas, se aplicó en Cuba el Sistema de Registro de Control Material, donde desaparecieron las categorías financieras, la contabilidad de costos y sólo se llevaba el registro de los movimientos materiales, lo cual derivó en un despilfarro importante. Diez años después, en 1975, acorde al ingreso reciente de Cuba en el CAME, se aplicó en toda la isla el Cálculo Económico, copia mecánica del sistema soviético y de otros países del este europeo. Finalmente, en 1986, comienza el proceso de “Rectificación de errores y tendencias negativas” impulsado por Fidel Castro que se ve truncado por la caída de la URSS, el desplome del comercio internacional de Cuba y el surgimiento en la isla del denominado “periodo especial”. Por lo tanto, en todos esos años, nunca logró implementarse a fondo y para el conjunto de la sociedad cubana, el método de gestión propugnado por el Che Guevara. […] Lo que sí fracasó y rotundamente es el socialismo mercantil que sí se aplicó en el conjunto de esa sociedad y en muchas otras (Yugoslavia, Polonia, etc.) dando siempre el mismo resultado negativo. […]

Ya no alcanza homenajear al Che del póster. Hay que estudiarlo para los debates y desafíos actuales.

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9 pensamientos en “Néstor Kohan sobre el socialismo mercantil y el SPF del Che Guevara

  1. istvan abril 28, 2014 en 3:18 pm Reply

    Saludos Bersergio. Llegué a tu blog a través de http://elcolimador.cubava.cu/2014/04/22/enajenados-o-violentos/#comment-18930. Muy interesante, sobre todo porque abordas la figura del Che.
    Un saludo.

    • Bersergio abril 28, 2014 en 7:50 pm Reply

      Una vez más gracias y saludos, Istvan.* Por desgracia, es precisamente que “abordo”, mientras que ya hace mucho debiera dominar el tema. Pero más vale trade que nunca. “Sin embargo, los hinchas de “Spartak” no se amargan…” – ¿conoces este chiste?
      * “Una vez más” quiere decir que primero quería responderte en “El colimador”, pero ya que en el momento tiene problemas técnicos, el orden cronológico se ha desordenado un poco.

  2. istvan abril 28, 2014 en 8:52 pm Reply

    Corrijo: Tu blog es muy interesante, no solo porque abordas la figura del Che, sino por todo lo demás. Hoy he leido los post: “La escala de las represiones en los tiempos de Stalin”, “El vedado marxismo en la URSS” y tu polémica con @Askatu, 22-05-13. Tengo que ponerme al día leyendo tus antiguos post para recabar información para mi archivo personal.
    Un saludo.

    • Bersergio abril 28, 2014 en 11:13 pm Reply

      A decir verdad, mis antiguos post no me gustan en ciertos lugares, enfoques etc. Estamos actualizándonos a porfía con Cuba, espero que en el mismo rumbo 🙂
      Saludos

  3. istvan mayo 8, 2014 en 2:34 am Reply

    Hola Bersergio:
    Buscando la biografía del Che escrita por Jon lee Anderson, encontré una reseña que no da muy buenas referencias sobre el libro: http://www.lajiribilla.co.cu/2001/n22_octubre/664_22.html. A pesar de ello, quiero leerlo, porque si no ha tenido muy buena crítica de los guevaristas y revolucionarios, tampoco ha tenido buena crítica de los adversarios al guevarismo. La crítica revolucionaria (la que me importa) estriba en que Anderson no profundiza en la evolución del pensamiento del Che durante su viaje por Latinoamérica. No obstante se reconoce que el libro está muy bien documentado.
    ¿Conoces algún enlace directo que me permita descargar el libro gratis?
    Un saludo.

    • Bersergio mayo 8, 2014 en 7:12 am Reply

      Hola, Istvan.
      Disculpa por no haber respondido a algunos de tus comentarios hasta ahora: he tenido un pequeño zafarrancho en los últimos días con mi “job” traductorial. Así que lo haré en cuanto “me descargaré” un poco.
      En cuanto al enlace al libro: pues, como ya dije, traducido en español no lo he visto, podría sólo enviarte la traducción al idioma ruso a tu e-maíl o por otras vias. Me parece que lo había visto en inglés, pero ahora no puedo encontrar un enlace para descargar, salvo que se puede leer algo aquí: http://books.google.ru/books?id=qfNY7fmDLykC&dq=che+guevara+a+revolutionary+life&source=gbs_summary_s&redir_esc=y
      Con respecto a la crítica de Marta Pérez-Rolo González en La Jiribilla: en parte estoy de acuerdo con ella, por ejemplo, en cuanto a “elementos baladíes, como si es verdadera o no su fecha de nacimiento, o a qué signo zodiacal pertenece” – eso, tanto más en el propio inicio del libro que pretende ser histórico, me pareció bastante impertinente. Lo mismo se refiere a algunas de las “digresiones líricas” de Anderson, que me parecieron bastante “pequeñoburguesas”/filisteas. Pero no fueron esas lo que me interesaba a mí en su libro (tanto más que no estoy al tanto si quizás ciertas cosas se debieran a las particularidades del proceso editorial, mercadotecnia etc.), sino “el lado fáctico”. Por eso cuando pregunté si te habías leído el libro, me interesaba en primer lugar no una actitud personal al enfoque ideológico del autor sino los documentos/conocimientos históricos que puedan refutar/comprobar algún que otro enunciado de Anderson.
      Por eso hasta me gustó lo que no le gustó a Marta Pérez-Rolo: “poco o ningún análisis”, “no incursiona en la evolución del pensamiento” etc. Supongo que a estas alturas de edad ya debemos saber analizar por nosotros mismos.
      Saludos

      • Bersergio mayo 8, 2014 en 7:19 am Reply

        Muy extraño: el enlace que he aducido más arriba, algunos browsers (Google Chrome) me muestran el indice allí como hiperenlaces, algunos (Opera) no.

      • istvan mayo 10, 2014 en 2:27 am Reply

        desgraciadamente el único idioma que sé, es el español, y malamente, jejejejejej. Gracias de todos modos, seguiré buscando a ver si puedo.
        Saludos.

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