Archivos Mensuales: enero 2015

Mujeres, mitos y sus resistencias

Algunas objeciones y acotaciones al artículo «Mujeres, fusiles y resistencias. Mujeres combatientes del Ejército Rojo (URSS)», por lo demás muy bueno, publicado en El blog del viejo topo. Compendio: la supuesta misoginia de Stalin, los zhenotdel y el movimiento “feminista” en la URSS, divorcios, abortos, coeducación, “batallones de la muerte” y más.

Desprecio, misoginia y el papel “natural” de la mujer

El autor afirma que Stalin tenía “una visión muy patriarcal, basculando entre el paternalismo y una cierta misoginia”, “un desprecio por las mujeres”, estuvo “convencido de que el papel “natural” de la mujer era ser ama de casa y criar la mayor cantidad de hijos”. ¿Pruebas? Las vemos dos en el texto:

1) Stalin trató de desacreditar a Nadezhda Krúpskaya, incluso llegó a calificarla de “puta sifilítica” responsable de la mala salud de Lenin.
2) Stalin justificó las violaciones de mujeres yugoslavas por soldados del Ejército Rojo, apelando a que era una diversión comprensible en combatientes sometidos al estrés y horror de la guerra.

Comencemos por la primera. ¿En qué se basa? En la afirmación de Samantha Vajskop en su libro “Elena’s War: Russian Women in Combat”. Abrimoslo y leemos: “Stalin was one of many in the party who at least partially (if not fully) believed the rumor that Lenin’s wife Krupskaya was a “syphilitic whore” responsible for Lenin’s poor health; he called Krupskaya that, among other profane names, to her face. (54) Krupskaya later noted in a letter to Boris Kamenev, fellow Bolshevik revolutionary and later leader of the Politburo, that “in the whole of thirty years, I have never heard a coarse word from a comrade” before that incident. (55)”

¿De dónde lo sabe todo esto Sra. Vajskop? Del libro “Koba the Dread: Laughter and the Twenty Million” (2002) por Martin Amis. ¿De dónde lo sacó Sr. Amis? Vete a saber, para mí bastó con conocer qué es Martin Amis y leer la crítica (para nada estalinista) de esta “obra maestra” suya para comprender el nivel del dicho Maribel. Cabe añadir sólo una cosa más. En el libro de Vajskop los fragmentos marcados con (54) y (55) están concadenados de tal modo que pueden causar la impresión de que se trata del mismo “incident”; mientras tanto el incidente del que se habla en (55) tiene nada que ver (si se dio en realidad, pero esto ya es otro tema) con la supuesta calificación de puta etc.

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